Sé que dije en mi último post, allá por Julio, que haría un balance de mi primer año en la UAL, pero este verano ha sido todo un no parar y, sinceramente, las ganas de escribir tampoco es que hayan abundado demasiado. Ahora que le quedan semanas al curso para volver a empezar y un dia antes de uno de los exámenes de recuperación de Septiembre, me pongo a escribir sobre el balance ya que, a mi entender, mañana es cuando realmente acaba mi curso 2009/2010. Al final, conseguí sacarme 8 asignaturas de las 10 que tuve en todo el año. Solo Metodología y Matemática Discreta se me resistieron. Mañana tengo el examen de la segunda de estas 2, dejandome la primera para Febrero, ya que no me veo capacitado para aprobarla y “terminar” suspendiendo no me haría mucha gracia.
Sinceramente, hablando en notas, me quedo contento a sabiendas de que del instituto a la universidad hay un salto abismal, y me siento orgulloso de haberme sacado esas 8 [esperemos que 9 mañana] de 10 posibles con notas superiores al 7 excepto en una de ellas. Este año que se avecina encima promete ser un poco más complicado pero esperemos que haya aprendido la lección en algunas materias y que sea yo quien toree y no el que sea toreado.
Hablando en amistades, el grupo de gente que he conocido son, sinceramente, bestiales. Sin ellos, pasar esas 6 horas entre aulario y CITE III no sería igual. Tampoco sería igual todo lo que hemos vivido, entre otras cosas, las comidas de las 3, los viajes en coche hasta Retamar, algunas noches de fiesta, las prácticas y todos los momentos vividos en ese aulario II. Hablando en profesores, he conocido a algunos que, sinceramente, son motivo de inspiración pura y dura y otros que dejan muchísimo que desear como profesores que son, pero de todo tiene que haber.
Haciendo balance, este primer año de universidad ha sido duro pero, sinceramente, ha merecido la pena por todo, desde las risas hasta los mosqueos, desde las charlas hasta las clases más aburridas, desde los exámenes hasta los dardos. Ahora toca recomponer un poco más las filas para aguantar otro año más, para seguir dando el callo allí, cogiendo autobuses de ida y vuelta, levantandose temprano y volviendo tarde, estudiando y pasandolo, como siempre, en grande hasta más no poder.
Oxy






